El Demonio

Es terrible lo que puede hacer de ti, si te dejas llevar por él. Siempre me ha impactado el caso de Heinrich Himmler, el ministro de Policía de Hitler. Era un hombre sensible, que no soportaba la vista de la sangre. Cuando vino a España, en 1940, vio una corrida y no le gustó porque era un espectáculo demasiado sangriento. La única vez que vio un fusilamiento se desmayó. Y sin embargo es uno de los grandes asesinos de la Historia.

Entre los comentarios a mi artículo “La Moralidad de la Homosexualidad”, ha habido uno que me ha dado pie a escribir este artículo. Dice así: “Menos mal que ya ni los curas católicos creen en el demonio, estamos en el siglo XXI, si no, cuántas veces se le achacaría al pobrecito y simpático rojo cornudo, de obsesionar, tentar, influir o hasta de poseer al incauto homo tal como creen algunos estridentes evangélicos”.

Pues mire Vd., yo creo que el demonio existe, no sólo como cura, sino como católico y hasta como persona que trata de tener sentido común. Me explico.

Ya el Concilio de Braga, en Portugal en el 561, nos habla del demonio como un ángel creado por Dios y que fue primero bueno, con lo cual es claro que está en una categoría inferior y distinta a la de Dios. Más importante por ser Concilio Ecuménico es el IV Concilio de Letrán  que dice: “porque el diablo y demás demonios, por Dios ciertamente fueron creados buenos por naturaleza; mas ellos, por sí mismos, se hicieron malos. El hombre, empero, pecó por sugestión del diablo”(Denzinger 428; DS 800).

También el Catecismo de la Iglesia Católica se refiere a él (números. 391 a 401 y otros): la Escritura habla de un pecado de estos ángeles (cf. 2 Pedro 2,4), al rechazar radical e irrevocablemente a Dios y a su Reino, de Amor, Verdad, Vida, Justicia, Paz, Santidad y Gracia. Actúa en el mundo por odio contra Dios, y su acción causa graves daños de naturaleza espiritual e incluso física,  pero, aún siendo poderoso, lo es menos que Dios, porque no deja de ser una criatura. Es cierto que ha logrado seducir al hombre y que el mundo está lleno de pecado, pero “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Romanos 5,20). En la guerra entre el bien y el mal, la batalla decisiva se ha librado y ganado, gracias a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, pero la lucha aún no ha terminado, porque el Reino de Dios está ya entre nosotros, pero todavía, como decimos en Teología, aún no ha llegado a su plenitud.

Desde luego lo que no creo en modo alguno, que el demonio sea como dice el autor del comentario que ha dado pie a este artículo “un pobrecito y simpático rojo cornudo”. Es terrible lo que puede hacer de ti, si te dejas llevar por él. Siempre me ha impactado el caso de Heinrich Himmler, el ministro de Policía de Hitler. Era un hombre sensible, que no soportaba la vista de la sangre. Cuando vino a España, en 1940, vio una corrida y no le gustó porque era un espectáculo demasiado sangriento. La única vez que vio un fusilamiento se desmayó. Y sin embargo es uno de los grandes asesinos de la Historia. Recuerdo la impresión que me hizo mi primera visita a Matthausen. Era un día frío y lluvioso, a pesar de ser Agosto. Cuando bajé por la escalera de la muerte, no pude por menos de pensar que aquello había sido el reino del poder de las tinieblas, la misma sensación que tuve cuando vi las imágenes del zulo de Ortega Lara o los reportajes con cámara oculta sobre nuestros, me niego a llamarles clínicas, centros abortivos. Es el Mal en estado puro lo que está allí presente.

Sobre él y yo en concreto, no puedo por menos de recordar 1 P 5, 8: “Estad alerta y velad, que vuestro adversario el diablo,  como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar”. Pero la imagen que tengo de él es la de un perro rabioso encadenado por la victoria de Cristo sobre él.  No puede hacerme nada importante, si no me pongo a su alcance, y si alguna vez hago demasiado el bobo y me alcanza, para eso está el sacramento de la Penitencia, para curar en mí las heridas del pecado, reconciliarme con Dios, y volver a poner en marcha con nuevos bríos la vida espiritual. Y ya que he hecho una referencia al sacramento de la Penitencia, recuerdo que, aunque su fin principal es perdonar los pecados graves, también la confesión de devoción tiene un gran valor y es una inestimable ayuda en mi caminar hacia Dios, por las gracias que me concede y porque además, incluso humanamente, cuatro ojos ven más que dos.

En resumen, claro que creo en el demonio, incluso me parece una estupidez no creer en él con todas las pruebas que tenemos de su actuación. Pero si procuro acercarme a Dios, no tengo por qué tenerle miedo.

Pedro Trevijano, sacerdote

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11 comentarios

jPeregrinus
Aunque no corresponda al post de hoy, si no a uno referido al Camino de Santiago y al tiempo que dedica cada año a confesar a peregrinos, me gustaría saber si estuvo Vd. confesando el dia 7 de agosto, inmediatamente antes de la misa del Peregrino, en un confesionario situado a la derecha de la nave, hacia la mitad de la misma. Si fuese así, Vd me confesó Perdón por lo inoportuno de la pregunta Gracias
9/10/09 11:26 AM
Miguel Serrano Cabeza
El diablo disfruta especialmente haciendo sufrir a los más débiles, empezando con los nasciturus, siguiendo con los enfermos y terminando con los ancianos: son "vidas que no merecen ser vividas", en palabras de Adolf Hitler.

Por eso, toda creencia, ideología o praxis, que esté orientada directa o indirectamente en ese sentido es, necesariamente, satánica. Los seres humanos no somos demonios, pero podemos asimilar su forma de pensar: Heinrich Himler lo sabía bien.

David Rockefeller, también:
http://www.youtube.com/watch?v=D3rZ6b1OH6s

ADVENIAT REGNVM TVVM.
9/10/09 12:05 PM
Luis López
Quien niegue la existencia del demonio y sus deletéreos efectos en la humanidad no es católico. La existencia del demonio -hay que reiterarlo- es dogma de fe declarado por el concilio Lateranense IV (1215): "Los ángeles fueron creados buenos, pero se hicieron malos por su rebelión contra Dios".

No cabe discusión -si queremos seguir siendo católicos- sobre su existencia.

Otra cosa es que utilicemos imágenes grotescas, animalescas o antropomórficas (más o menos acertadas) para representar la deformidad de un ser que -no lo olvidemos- es espíritual.
9/10/09 1:07 PM
Pedro Trevijano
A Peregrinus: Estuve en Santiago del 14 de Agosto por la tarde al 1 de Septiembre por la mañana. Por tanto, no era yo. Un saludo Pedro Trevijano
9/10/09 5:49 PM
atreyu
el Mal exists no solo como mal aleatorio en circunstancias extraordinarias sino como perversidad misma reflejada en acciones especificas de personas especificas contra seres humanos usados como objeivos. Y se puede ver todos los Dias

Muy interesante la entrevista al exorcista Padre Amorth en:

Www.defiendetufe.org

Esta en la pagina de inicio

Incluyendo las dudas de estos conceptos en muchos episcopados
9/10/09 7:08 PM
Hypatia
LF, efectivamente son puro espíritu y la mayor parte de las patochadas que se le atribuyen son en realidad relativas a la falsa entidad representada por "imágenes grotescas, animalescas o antropomórficas".
10/10/09 1:06 AM
aludido
“Pues mire Vd., yo creo que el demonio existe, no sólo como cura, sino como católico y hasta como persona que trata de tener sentido común. Me explico.”

Padre perdone usted soy aquel al que usted alude. Perdone porque no conseguí expresar la ironía con la que me dirigía hacia las actitudes que le respondían con aparente pero falso conocimiento. Demasiada común y desastrosa ignorancia.

Perdone padre pero yo no sólo creo realmente en el Demonio sino que muy a menudo me he enfrentado con él cara a cara, y tratado de enmendar sus viles manipulaciones, siempre junto con unos entrañables sacerdotes misioneros uno de los cuales, un dominicano, fue nombrado exorcista de la ciudad donde yo vivía.

Lo escribí con tono satírico, pero le aseguro no hacia usted padre. No piense que veo al maligno en todo , no soy de esos; pero sí que a veces me he encontrado con algún que otro sacerdote que absolutamente están convencidos que no existe en absoluto. (neo saduceos diría yo.

Otro me pidió ir a una casa de protestantes porque quería decir Misa y necesitaba de un católico que no se asustara. Pero claramente lo hacía por “hacer el papel por el beneficio de la persona”, el no creía realmente . Ni que decir le dije que yo sí creía en la posibilidad de actividad demónica pero que si él no creía yo desde luego no me arriesgaba con él.

En fin padre mis disculpas por expresarme tan mal, yo creo, creo en Dios en todo lo de nuestro Credo y Catecismo y en el poder misterioso pero real del enemigo embustero y asesino. Por cierto no todo claro pero mucho de lo que vemos relucir en el día de Orgullo Gay es auténticamente demónico y por desgracia millones de católicos disfrutan de tal cosa como si fuera sana e inocente salida familiar... ¡¡¡Ya lo creo que creo padre!!!
10/10/09 1:25 AM
Pedro Trevijano
A aludido: Por supuesto acepto sus disculpas, si bien debo decirle que estoy encantado de su equivocación, porque como consecuencia he escrito este artículo sobre el demonio, un tema que tenemos excesivamente olvidado. Un cordial saludo Pedro Trevijano.
10/10/09 10:16 AM
solodoctrina
Lo mejor y en tono muy entretenido de leer sobre el demonio son las "Cartas del diablo a su sobrino" del inigualable C S Lewis.
11/10/09 5:31 AM
Nova
Gracias, padre Pedro, por escribir sobre este tema, en una época en que se predica muy poco sobre este terrible enemigo de Dios y del hombre. Estando junto a Dios, no hay que tenerle miedo, pero tampoco hay que subestimarle. Tiene usted mucha razón, es mucho peor que "un pobrecito y simpático rojo cornudo". De hecho, una de las penas del Infierno es la de estar eternamente en compañía de este "pobrecito y simpático rojo cornudo"...

Prefiero dos de las denominaciones que le dio Nuestro Señor Jesucristo: "Mentiroso y padre de la mentira" y "homicida desde el principio". Se ajustan bastante más a la realidad.
12/10/09 7:39 PM
Recomiendo leer "Un exorcista entrevista al diablo" en www.reinadelcielo.org, en "Apariciones marianas y revelaciones celestiales", en la sección "libros electrónicos". Yo lo leí antes de que el Presidente de Gobierno empezara a hablar de "Educación para la Ciudadanía". Cuando he visto como se ha ido desarrollando todo este tema y otros gravísimos, en Epaña y en el mundo, me he convencido de que el II M tuvo como promotor al demonio, y que el señor Rodriguez Zapatero está poniendo en práctica en su gobierno el plan de Satanás.
13/10/09 9:21 AM

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