Laicismo antidemocrático

Estoy convencido que, al menos en cuestiones educativas, los laicistas no son demócratas, sino totalitarios, postura de la que me convencí cuando leí la Encíclica de Pío XI del 14 de Marzo de 1937 «Mit brennender Sorge» «Con profunda preocupación», contra los nazis.

He leído en estos días en InfoCatólica la reseña de un conferencia de Prensa dada en nombre de la Asociación España Laica por tres dirigentes de ella. Para empezar hay una foto de ellos con una bandera republicana detrás, por lo que quiero recordar lo que hubiese sucedido si esta Conferencia se da en tiempos de la República, con una bandera rojigualda detrás. En efecto la Ley de Defensa de la República del 21 de Octubre de 1931  (han leído bien dice 1931, no 1936) decía así: “Art. 1º. Son actos de agresión a la República y quedan sometidos a la presente Ley:

VI. La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras”.

Las sanciones no eran precisamente suaves: “Art. 2º. Podrán ser confinados (residencia forzosa) o extrañados (desterrados), por un período no superior al de vigencia de esta ley, o multados hasta la cuantía máxima de 10.000 pesetas (el salario de varios años), ocupándose o suspendiéndose, según los casos, los medios que hayan utilizado para su realización, los autores materiales o los inductores de hechos comprendidos en los números I  al X del artículo anterior”.

Esta Asociación, nos dicen “es una asociación laicista española que asume el laicismo como condición indispensable de cualquier verdadero sistema democrático y que defiende el pluralismo democrático como condición indispensable de cualquier verdadero sistema democrático y que defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegio”.

            El sentido obvio de “el laicismo como condición indispensable de cualquier verdadero sistema democrático”, es que para ser demócrata hay que ser laicista y todo lo que no sea laicismo no es democracia. En pocas palabras, los creyentes, aunque seamos partidarios de un Estado laico, si bien no laicista, no somos por tanto demócratas.

            ¿Cuál es la diferencia? El principio elemental laicista es la total separación entre Iglesia y Estado y el rechazo de cualquier subvención a las entidades religiosas porque ello contraviene el principio de igualdad entre los ciudadanos. Esto por supuesto afecta a la educación, donde hay que ir a la escuela única, pública y laica, debiendo estar la clase de religión absolutamente fuera del aula. Además, yo, laicista, tengo derecho a defender mis ideas, que no están emponzoñadas por creencias religiosas. En cambio, Vd. creyente, no puede defender las suyas, porque están infestadas por sus creencias religiosas y por tanto no son democráticas. Pero como contra el hecho no valen argumentos, es indiscutible que ha habido grandes políticos democráticos católicos, como los fundadores de Europa, Adenauer, De Gasperi, Schumann, quienes llevaron a la política sus ideas, valores y convicciones cristianas de reconciliación y de amor al prójimo. Incluso la bandera de Europa es una bandera mariana (no de Rajoy, sino de la Virgen María). En cambio el Estado laico sabe que una educación en valores democráticos, no supone confrontación con la Iglesia, sino buenas relaciones y colaboración mutua, porque como dijeron los socialistas alemanes cuando llegaron al poder después de la Segunda Guerra Mundial: “El Estado alemán no tiene suficiente dinero para hacer, lo que con muchos menos medios, hacen las Iglesias (católica y protestante)”.

            Como educador que he sido he tenido que aguantar la matraca de los laicistas, especialmente en el terreno educativo. Pero creo que la mejor expresión de los valores democráticos se encuentra en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU del 10 de Diciembre de 1948 que dice en su artículo 26 & 3: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”, mientras el artículo 27 & 3 de nuestra Constitución precisa: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Preguntoen consecuencia: ¿qué es más democrático, reconocer el derecho de los padres a que se eduque a sus hijos conforme a sus convicciones, o, por el contrario, oponerse a ello?

            No es por nada, pero estoy convencido que, al menos en cuestiones educativas, los laicistas no son demócratas, sino totalitarios, postura de la que me convencí cuando leí la Encíclica de Pío XI del 14 de Marzo de 1937 “Mit brennender Sorge” “Con profunda preocupación”, contra los nazis, y llegué a la conclusión que en lo referente a la educación los nazis y los laicistas dicen lo mismo.

                                                              

Pedro Trevijano.

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10 comentarios

Sss
Con algo semejante a la democracia condenaron al mesías a la cruz...
11/06/16 5:43 PM
Gregory
Esta hostilidad contra la iglesia o contra toda forma de religión es contrario al espíritu democractico es un burdo retroceso.
12/06/16 5:58 AM
Sss
La democracia liberal nació contra Cristo y la Iglesia (Ilustración, masonería, liberalismo....)
12/06/16 11:14 AM
Sss
"¿qué es más democrático, reconocer el derecho de los padres a que se eduque a sus hijos conforme a sus convicciones, o, por el contrario, oponerse a ello?"

Grave error. Pensar que democrático es sinónimo de bueno, virtuoso, moral.

Democrático es el aborto, divorcio, destrucción de la familia, eutanasia,apostasía, etc.
12/06/16 1:01 PM
Pedro Trevijano
Democracia: Leemos en la Encíclica de san Juan Pablo II “Centesimus annus” nº 46: “La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica”… “Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana”. La Sociedad está estructurada en tres poderes, el legislativo, el ejecutivo y el judicial, lo que “exige una legislación adecuada para proteger la libertad de todos. A este respecto es preferible que un poder esté equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia que lo mantengan en su justo límite. Es éste el principio del ‘Estado de derecho’, en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres” (“Centesimus annus” nº 44). Saludos Pedro Trevijano
12/06/16 4:48 PM
Sss
"en numerosos países la democracia, puede correr peligro por puntos de vista o conductas que se inspiran en la indiferencia o el relativismo en el campo moral, ignorando el auténtico valor de la persona humana"
S. J.P. II

Es decir, para que una ley sea buena y justa no es que haya salido de un sistema democrático (es un medio) sino que se ajuste a criterios morales por encima de ella. De una democracia puedan salir (y han salido) leyes inicuas.
13/06/16 7:10 AM
Ricardo de Argentina
Padre Trevijano, la cita que pone en su comentario comienza así:
---
“La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que..."
---

He aquí un condicional fundamental. Todo lo que sigue de su cita pende de ello.
Si no se da esa medida, debe concluirse que LA IGLESIA NO APRECIA EL "SISTEMA DE LA DEMOCRACIA". San Juan Pablo II dixit.

Pero a ver, ¿se da o no se da esa medida?
Usted no lo dice expresamente, sólo pone la cita desnuda.
Según mi experiencia - y algo milité en política- le diré que esa medida NO SE DA. En absoluto se da.
Por ejemplo: si uno accede a los conciliábulos comiteriles o a alguna banca o a algún despacho ejecutivo del "Sistema de la Democracia", y se pone a plantear seriamente algunas de las condiciones que menciona el texto de JPII, recibirá una reacción en tres capítulos:
Primero, lo tratarán de loco.
Segundo, se le reirán a desternillar.
Tercero, le tirarán con lo que tangan a mano.
Y esto me temo pase igual en Madrid, Londres, Buenos Aires, Washington, Roma, París o Berlín.
Por lo tanto, de lo que enseña SJPII puede deducirse que la Iglesia NO aprecia el llamado "Sistema de la Democracia".
Los que crean lo contrario, es que no han entendido lo que enseñó SJPII. O no conocen la realidad del "Sistema de la Democracia". O son cómplices y creen lo que les conviene.

Y le diré más: los laicistas son plenamente democráticos. Ellos son lúcidos y honestos, saben lo que dicen. Ellos saben que el "Sistema de la
13/06/16 3:45 PM
Ricardo de Argentina
(concluyo comentario cortado)
...
que dicen. Ellos saben que el "Sistema de la Democracia" apunta finalmente a un laicismo radical, PORQUE LA ESENCIA DEL SISTEMA DEMOCRÁTICO ES EL LIBERALISMO.
No es su esencia la división de poderes : eso se llama Sistema Republicano. Y repúblicas ha habido en la Antigüedad en la Edad Media.
No es su esencia la elección popular de los candidatos: eso se puede hacer con cualquier sistema de gobierno, ya que hasta incluso una monarquía puede ser electiva.
No, la esencia del Democratismo es el Liberalismo, que es incompatible con el Cristianismo.
Lo vean o no lo vean algunos, guste o no guste a otros, es así.
13/06/16 7:23 PM
Sss
La democracia liberal es anticristiana (que se lo digan a Cañizares). Y cuanto antes nos demos cuenta de que es una bestia que lucha contra Cristo y su Iglesia mejor.
14/06/16 12:20 PM
Forestier
Sólo se puede llamar "democracia" al sistema que respeta los derechos humanos (su dignidad y su libertad) emitidos por la ONU en 1948, y que Juan Pablo II, dijo en Lituania, que la "democracia" forma parte de la "Doctrina Social de la Iglesia". Por esto, lo que arremeten, sin más, contra la democracia fundada en los "derechos humanos, arremeten irresponsablemente contra la doctrina social de la Iglesia, como hacen Sss o Ricardo de la Argentina.
Otra cuestión: Si tenemos en cuenta que el concepto de laico procedente del latín "laicus", referido a los ciudadanos o al pueblo en general ¿por qué los ignorantes "laicistas" se apropian de este término que ya usaban los primeros cristianos para diferenciarse del clero? ¿Por qué el concepto de laico y sus derivados lo oponen al cristianismo? ¿Es que los cristianos no somos "laicos, es decir ciudadanos como los demás? Y como dice D. Pedro: "estoy convencido que, al menos en cuestiones educativas, los laicistas no son democráticos, sino totalitarios" (La pretensión de que el Estado sea "el único" educador o adoctrinador de los jóvenes)
16/06/16 10:09 AM

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