Catecismos y masturbación

La Iglesia alerta del riesgo de quitarle importancia al autoerotismo. De hecho, muchos jóvenes y adultos están en peligro de aislarse en el consumo de películas eróticas y ofertas en Internet, en lugar de encontrar el amor en una relación personal.

Tras los dos artículos anteriores, creo ha llegado el momento de abordar el tema de la masturbación a la luz de los Catecismos de la Iglesia Católica. Indudablemente el texto más importante es el nº 2352 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dice así:

«Por masturbación se ha de entender la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. Tanto el Magisterio moral de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado. El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine. Así, el goce sexual es buscado aquí al margen de la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero.

Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral».

Se puede decir tranquilamente que este texto contiene la doctrina oficial de la Iglesia sobre la masturbación.

Poco tiempo después de la publicación del Catecismo me encontré con uno de los Obispos coautores y le felicité por el Catecismo en general y por este número en particular, porque como le dije: «al fin tenemos un texto que sirve de referencia. Porque en estos últimos años, muchos curas decían que la masturbación era siempre pecado mortal, mientras otros la veían como algo sin importancia y la gente nos decía: Aclararos».

Por su parte, el Catecismo para jóvenes YouCat en su nº 409 dice: «La masturbación es una falta contra el amor, porque convierte el placer sexual en un fin en sí mismo y lo desvincula del desarrollo integral en el amor entre un hombre y una mujer. Por eso ‘el sexo con uno mismo’ es una contradicción en sí misma.

La Iglesia alerta del riesgo de quitarle importancia al autoerotismo. De hecho, muchos jóvenes y adultos están en peligro de aislarse en el consumo de películas eróticas y ofertas en Internet, en lugar de encontrar el amor en una relación personal. La soledad puede llevarles a un callejón sin salida, en el que la masturbación se convierte en una adicción. Pero nadie es feliz siguiendo el lema: ‘No necesito a nadie para el sexo, me lo hago a mí mismo, como y cuando lo necesito’».

En cuanto al Catecismo Católico para adultos II alemán nos recuerda: «Cuando se la desea conscientemente y uno se apega a ella, la masturbación es un comportamiento moralmente equivocado. El muchacho que tiene que luchar contra la masturbación debe comprender que ha de superar ese estadio si quiere que su sexualidad no siga siendo infantil. En la edad adulta quizás se acude a la masturbación cuando las circunstancias externas (enfermedad, soledad, lejanía de la pareja) no permiten relaciones sexuales. La masturbación puede ser también aquí señal de egocentrismo… El que haya culpa, y en qué medida, en la masturbación dependen si intervienen el conocimiento y la libertad. Lo decisivo es si hay voluntad de dar una forma y orientación responsables a la sexualidad o si domina un egocentrismo culpable» (pp. 342-343).

El Catecismo para adultos francés dice en su nº 608: «El autoerotismo y la masturbación son objetivamente graves. Sin embargo, en este campo, en razón de una frecuente inmadurez, no hay que identificar la trasgresión de una ley objetiva con la falta moral subjetiva. El afán por construir una vida orientada a Dios y al prójimo, así como la voluntad de observar la ley, son más importantes que determinado acto en particular. Un paso en falso, que exige perdón, debe ser una invitación a salir de sí, a darse, y a acoger la gracia de Dios».

Estos textos no dejan de tener, como no podía ser menos, ambigüedades. Aunque podemos suponer que estamos en gracia, y por ello vamos a comulgar, no tenemos certeza absoluta del estado de nuestra alma. En el juicio a Santa Juana de Arco el tribunal le hizo una pregunta en la que se ve su mala fe: «¿Juana, estás en gracia o en pecado?» Si Juana hubiese contestado en pecado le hubiesen dicho: «te juzgamos por brujería y tú misma reconoces que el demonio domina sobre ti». Si hubiese contestado en gracia, le hubiesen dicho: «eres una presuntuosa, porque nadie sabe el estado de su alma». Pero Juana, una chica analfabeta de diecinueve años respondió, movida por el Espíritu Santo: «no lo sé, si estoy en gracia, doy gracias a Dios por ello, y si estoy en pecado, pido a su infinita misericordia, me conceda lo antes posible su gracia».

Personalmente cuando veo afán de lucha y superación, no me atrevo a decir a una persona que está en pecado grave aunque la confesión siga siendo muy recomendable. Pero si esa misma persona se desanima y piensa qué más da dos caídas que veinte, entonces no me atrevo a decirle que está en gracia.

 

Pedro Trevijano, sacerdote

 

InfoCatólica cuenta con tu ayuda, haz clic aquí

Solo contamos con tu ayuda. InfoCatólica seguirá existiendo mientras sus lectores quieran.

Haz tu donativo

Por bizum (solo para España)

Qué es bizum

Por PayPal, selecciona la cantidad:

Si prefieres otras modalidades para poder donar (ingreso, transferencia, ...), haz clic aquí.

50 comentarios

Holmes
Mis felicitaciones. Creo que le ha quedado redondo y su lectura nos ayudará a muchos.
12/09/13 11:59 AM
Clara
Muy buen articulo. De lo mejor que he leido.
12/09/13 12:43 PM
Ricardo de Argentina
Porque en estos últimos años, muchos curas decían que la masturbación era siempre pecado mortal, mientras otros la veían como algo sin importancia y la gente nos decía: Aclararos».
---

¿"como algo sin importancia"???
¡Y después nos quejamos que los confesionarios estén vacíos!
12/09/13 1:09 PM
Lector
Lo que creo que se obvia casi siempre en todos estos bien intencionados tratamientos doctrinales y pastorales de la masturbación --tan centrados en la inmadurez amorosa, el aislamiento, el egocentrismo...-- es la realidad del puro instinto sexual. Muchas personas no pueden romper del todo con la tiranía más o menos periódica del autoerotismo, no porque se pongan a explorar su propio goce por hedonismo sin más, sino porque la presión 'volcánica' del impulso sexual sobre su cuerpo y su mente es tan fuerte, que únicamente queda esa salida para escapar de la tensión y recuperar la calma y, por así decirlo, la "cordura". En esos casos yo veo el instinto como algo determinante, externo y en el fondo no querido al que, a veces, no llega a vérsele otra salida.
12/09/13 1:09 PM
Ricardo de Argentina
Porque como muy sabiamente señala el CIC:
"Tanto el Magisterio moral de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado."
----
O sea que el mismo "sentido moral de los fieles" está por encima del sentido moral de esos malos curas que consideran a la masturbación cosa de nada. Pero ¡santo Dios!, ¿es que acaso en el seminario han perdido su sentido moral?
¿En el mismísimo lugar adonde deberían acrecentarlo, perfeccionarlo y pulirlo?
Es cosa de no creer, ciertamente.

La Iglesia podrá sacar el mejor de los CIC, pero mientras no ordene los seminarios como en su momento lo hizo San Pío X, cerrando incluso muchos irrecuperables, la confusión seguirá campando.
12/09/13 1:34 PM
Ricardo de Argentina
Lector, San Pablo ya nos enseñó cual es la "otra salida": casarse.
El instinto sexual está ordenado a la propagación de la vida y si se manifiesta con fuerza, bueno, hay que darle el cauce natural.
Pero jamás el antinatural.
12/09/13 2:23 PM
Ricardo de Argentina
Lector, una aclaración a mi comentario anterior: los gobiernos democráticos están alarmadísimos por el aumento de población, y para conjurar lo que ellos consideran un "mal" han desarrollado todo un entorno cultural viciado y vicioso que se dedica a promocionar activamente los devíos antinaturales del instinto sexual.
Por ejemplo, la masturbación y la homosexualidad.
Es de cajón que quienes se dejen influenciar por la "cultura" democrática vigente vean en las opciones antinaturales la "única salida". Pero gracias a Dios (literalmente), los católicos tenemos una defensa: dejarnos influenciar por esa cultura es "ocasión próxima de pecado", así que lo que corresponde es poner la mayor distancia posible con la cultura democrática que se nos quiere imponer.
Lo cual no es una quimera: hay muy buena cultura católica disponible, incluso en Internet, de lo cual este portal es un ejemplo.
12/09/13 2:55 PM
Lector
Don Ricardo, me temo que lo que he puesto arriba cuadra también, desgraciadamente, a muchos casados. Es cuestión de informarse y preguntar a la gente de ese estado civil para comprobarlo; o a los confesores. También comprobará que el matrimonio, para lo bueno y lo malo, es (y debe seguir siendo) cosa de dos...
12/09/13 5:02 PM
Xabier
Por fortuna los textos doctrinales son mucho más sentatos y puestos en razón que las histerias antimasturbatorias.
Y su texto y reflexiones finales, padre Trevijano, excelentes. Que bien nos hubieran hecho en nuestros años de alumno de los jesuitas, esos comentarios y no tanta matraca sobre el onanismo y sus graves consecuencias, (ceguera, debilidad) que tantas neurosis nos crearon...en el mejor de los casos. En el peor abandono paulatino de la Iglesia o desprecio de la misma por lo que ya nos parecían bobadas.
Finalmente decir que estoy muy de acuerdo con las tesis de "Lector" tanto en este artículo como en el anterior.
Saludos.
12/09/13 5:53 PM
Juan Bautista
Magnífico artículo, don Pedro. Cuántos miedos, cuántas ansiedades se hubieran podido evitar si la Iglesia hubiera hablado siempre así. Y digo miedo y ansiedad porque es lo que suele ocurrir cuando a una persona no le da igual dos caídas que veinte, cuando comprende que la masturbación "es un acto intrínseca y gravemente desordenado", pero también que existen circunstancias, hábitos, ansiedades "u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral".

Un saludo cordial.
12/09/13 6:33 PM
José Luis
Y acudir a la Santísima Madre de Dios inmediatamente que tengamos alguna tentación impura. Ella siempre nos defenderá.
Quien huye de las ocasiones peligrosas, con la Gracia de Dios sale vencedor.
12/09/13 6:36 PM
Ricardo de Argentina
Lector, no te me vayas por las ramas.
Lo que pusiste en tu primer comentario hacía referencia a la fuerza del instinto, y si tal era la causa, el matrimonio es el ámbito adecuado para canalizar esas urgencias.
Lo que ahora mencionas es otra cosa muy diferente, no motivado por necesidades biológicas. Se trata de faltas a la debida castidad conyugal (que son varias y muy habituales, lamentablemente), y eso amerita una consideración muy diferente. Porque no hay imperativos de instinto que las motiven, sino vicios adquiridos que hay que extirpar.
Con la Gracia de Dios y la ayuda de la Iglesia.
Que si no, lo veo imposible.
12/09/13 6:40 PM
Ricardo de Argentina
José Luis, lo que dices es muy cierto: las tentaciones contra la pureza se conjuran en la mayoría de los casos con una simple invocación a la Purísima.
O, en el peor de los casos, con un Ave María o un "Bendita sea tu pureza".
¡Ella nunca nos abandona!
12/09/13 6:55 PM
Eduardo Jariod
Es, en efecto, todo un acierto pastoral (doctrinalmente no hay variación alguna, como debe ser) mostrar esta sensatez a la hora de afrontar este tema. Aunque la moral católica es máximamente exigente, pues nos impele a tender a la santidad, con el concurso de la Gracia, también debe reflejar la índole de la naturaleza humana. Si no fuera así, la Iglesia ni sería madre ni maestra de la humanidad. Caer en el rigorismo o en una permisividad sin criterio serían dos graves errores. Cualquier abogado entiende, y así lo sancionan todos los códigos penales de cualquier país, que en todo acto han de tenerse en cuenta diversas circunstancias que lo acompañan: motivación, intención, atenuantes, agravantes, consciencia... No es lo mismo matar en defensa propia, matar en una contienda bélica, o matar por placer. Lo mismo sucede con la masturbación. Si me apuran, con mucho más motivo en esta última, pues la sexualidad humana (madura e inmadura) es susceptible de investirse con mil significaciones que incluso nada tienen que ver ni con el sexo ni con el placer.

En cuanto a la gracia y el cansancio, sin duda, una vida de lucha y abnegación a la que no le sigue compensación alguna es un buen signo de desgracia, sí. Pero seamos también comprensivos: todos, hasta los sacerdotes, tenemos derecho a flaquear. Y de ahí no deberíamos extraer consecuencias demasiado radicales sobre el estado del alma de nadie. Yo no me atrevería a hacer semejante juicio.
12/09/13 7:10 PM
FDC
UN ACTO NARCISISTA! ! !.. .Y el germen de la vida que Dios nos dio para PROCEREAR: Lo botamos a donde caiga! ! ! Un rebez contra el Programa de Dios.
12/09/13 8:20 PM
Lector
"...Lo que ahora mencionas es otra cosa muy diferente, no motivado por necesidades biológicas. Se trata de faltas a la debida castidad conyugal..."
(Ricardo de Argentina)

No me ha entendido, no es eso a lo que me refiero: sigo hablando de instinto y sigo hablando del mismo pecado solitario. Pero esta vez en mitad de las vicisitudes, desaciertos y renuncias por las que a veces atraviesa un matrimonio.
12/09/13 9:43 PM
Roberto
No se si somos conscientes de la complejidad de estos temas. Evidentemente que la masturbación no es la actitud ideal de una vida sexual, pero ¿Qué ocurre si uno sin tener vocación de célibe no encuentra pareja en su vida? ¿Cómo orienta su instinto sexual? ¿pagando? Lo ideal es vivir una castidad angélica y pura, si, pero no siempre es posible.
Es que llegar al matrimonio es muy, pero que muy difícil. ¿Y si no funciona el sexo dentro del matrimonio?, porque eso puede ser, no nos engañemos. También la ausencia prolongada o total de relaciones sexuales puede llevar a estas prácticas. No justifico la masturbación, pero la problemática alrededor de estas cuestiones es variada y múltiple y no quiero abordarla toda.
Lo que no se puede es dirimir esto con cuatro reglas morales simples.
12/09/13 9:57 PM
jeannette
tengo 50 años, casada con 4 hijos y es un tema del cual desconocía mucho y necesitaba saber, pero Dios en su misericordia me ha aclarado bastante con este artículo y sus aleccionadores comentarios pues tengo mejores argumentos en el desarrollo de la educación moral y en general de mis hijos, auque se cree q es mucho perdir la santidad, es en realidad a lo q nos invita Jesús y nada mejor q conocer nuestras propias debilidades para saber vencerlas, siempre con la ayuda de Dios, pues sólo de El viene lo bueno, bendiciones amigos.
12/09/13 10:09 PM
Asustada
Dice don Ricardo: "Lo que pusiste en tu primer comentario hacía referencia a la fuerza del instinto, y si tal era la causa, el matrimonio es el ámbito adecuado para canalizar esas urgencias"

No me gustaría estar en la piel de la esposa de un honbre que piense así.

Si descubro, ya casad, que mi marido piensa así, para mí sería motivo para solicitar que la Iglesia reconociese la nulidad de mi matrimonio. Y si lo descubro en el noviazgo, no me caso con ese hombre.

Las esposas no estamos par calmar ardores animales.
12/09/13 10:45 PM
Antonio Saavedra
La sexualidad es un tema vergonzante en la Iglesia, que lo "castigó" sin parvedad de materia, mientras los demás pecados si podían regularse según la importancia. Yo pediría al autor que nos explicara por qué para Sto. Tomás de Aquino en la Suma Teológica la masturbación era más grave que una violación (como recuerdo haber leído hace tiempo en Infocatólica. aunque no conservo el enlace).
Observo que ni en el artículo ni en los comentarios se habla nada de la Teología del cuerpo de Juan Pablo II.
Ni de la distinción entre los pecados capìtales, lujuria y los demás.
Ni entre los Mandamientos de Moisés, 6º y 9º y los otros 8.
Es un tema muy complejo, que no puede ser reducido a la dicotomía del utilitarismo de tener hijos o al del simple placer.
13/09/13 12:20 AM
Ricardo de Argentina
¡Ay Asustada!
¡Cuánto más te asustarías si averiguases lo que significa el "débito matrimonial"!.
13/09/13 12:56 AM
Ricardo de Argentina
Lector, a ver:
Si te falta dinero y te ahogan las deudas, ¿justificas el robo?
Si te encuentras en la encrucijada de responder con una verdad que te fusila o una mentira que te salva, ¿justificas la mentira?
Pues mutatis mutando a lo que propones.

Puedes estar seguro que la masturbación no va a contribuir a arreglar ningún conflicto familiar, antes bien todo pecado hunde más al pecador.
Y a sus prójimos, por aquéllo de la comunión de los santos.
13/09/13 1:03 AM
Lector
Bueno, Asustada, de las frases de Ricardo yo al menos no inferí que conceptuase a las casadas como alivio del desasosiego viril de sus consortes, sino que las personas de ambos sexos debían canalizar su impulso sexual común por la vía ordenada del matrimonio. Que en los varones este instinto suela darse de forma más vehemente no significa que en las mujeres no exista y que no precise también de un encauzamiento racional permanente.
Vamos, yo no he leído todavía que la Iglesia haya abolido aquel fin del matrimonio como "remedio de la concupiscencia". Porque seamos sinceros: la concupiscencia existe y Dios dotó de ella a los dos sexos con una clara finalidad (naturalezas caídas y desórdenes derivados del pecado original aparte). Que aquélla se manifiesta en forma e intensidad distintas y que estos defectos de coordinación generan a veces desequilibrios graves, qué duda cabe. Pero los más de seis mil millones de seres humanos que actualmente pueblan la Tierra dan fe de la existencia a ese impulso funcional común, y no creo que todos, ni siquiera la mayoría, hayan surgido a la vida a regañadientes de sus abnegadas madres.
Que fisiológicamente hablando somos criaturas con instintos semejantes a los de los animales, no creo que se pueda negar. Aunque en nuestro caso también sociales, desde que Aristóteles demostró que para 'calmar nuestro ardor animal' de relacionarnos y vivir con nuestros semejantes inventamos --entre todos-- las ciudades...
13/09/13 1:39 AM
Ricardo de Argentina
Con el permiso del Padre, copio la siguiente asquerosa información del día de la fecha:

"Decisión de la Corte local:Masturbarse en público no es delito en Suecia
La Corte de Suecia dictaminó que no es delito masturbarse en público.
Un hombre de 65 años que se masturbaba en público sobre una playa de la capital sueca fue absuelto de la acusación de haber cometido "agresión" sexual porque fue aceptada su versión ya que el gesto no estaba dirigido a nadie en particular.
Lo escribió el diario The Local, al tiempo que contó que la Corte del distrito de Soderton, frente a la que compareció el hombre, consideró que no había pruebas certeras de que el hombre se haya estado masturbando en serio, afirmando además que "se haya permitido 'jugar' consigo mismo en público".
El hecho ocurrió en junio pasado en la playa de Drevikken. Según los testigos, el anciano se quitó el traje y comenzó a masturbarse. Fue inmediatamente denunciado por agresión sexual.
La Corte se basó en el hecho de que el acto del hombre no fue dirigido en contra de nadie en particular, por eso, fue explicado, cayó la acusación de agresión sexual.
Cuando en el aula el acusado pidió que la Corte considerara normal masturbarse en público sobre todo sin tener un específico objetivo, ésta respondió que "sí", agregó la misma fuente."
----

Esto me provoca la siguiente reflexión: cuando el hombre reniega de comportarse como imagen de Dios, se convierte en imagen de un puerco.
13/09/13 1:56 AM
DavidQ
A mí me sigue pareciendo confuso. Nunca entendí la doctrina de la Iglesia en este punto, porque hay demasiadas ambigüedades.

Cuando uno habla de aborto provocado, por ejemplo, el asunto es claro: Está mal siempre. En el numeral 2352 hay tantos atenuantes que si los hubiera en el aborto colaría hasta la ley más permisiva (hagan la prueba, imagínense que este artículo se refiriera al robo o al asesinato y verían lo fácil que sería salir tan pancho sin pena alguna).

Yo creo que aún hace falta una norma más precisa. Algo a lo que todos los confesores pudieran atenerse sin duda y todos los afectados por el problema pudieran saber con precisión.

No dudo que "pastoralmente" no sea lo mismo atender a un masturbador que a un abortista, pero la norma debería ser precisa, así y la fila de penitentes le diera la vuelta a la cuadra cada domingo.
13/09/13 2:55 AM
Luis Fernando
Ricardo, en los artículos de opinión los comentarios los moderamos desde InfoCatólica. No lo hacen los articulistas.

Lo digo por lo de "Con el permiso del padre", je je.
13/09/13 10:37 AM
Lector
Parece mentira, Ricardo, que aún no se haya dado cuenta de que servidor ni está proponiendo nada ni menos aún justificando nada.
Debería usted salir un momento del auto-asignado papel de director de coro, y fijarse más en lo que entonan los cantantes...
13/09/13 11:08 AM
Ricardo de Argentina
¿¿Director del coro??
Lector, espero que al menos tú te entiendas lo que quieres decir, porque si no sería grave.
13/09/13 1:42 PM
granada
La primera vez que me confesé de esto, bastante joven, que era además una cosa que me mortificaba y me daba mucha vergüenza, además por ser del género femenino, me echaron una bronca tal, preguntándome número de veces, y otras muchas cosas más con una dureza fuera de serie que se me pasó la gana de volverme a confesar. Creí que iba a encontrar el perdón y la paz y salí peor.
Alguna vez más me he confesado pero aquello fue lo más anticristiano que pude vivir.
Así me pasó. Es la verdad.
13/09/13 1:56 PM
Rosa
Suscribo totalmente lo expuesto por granada.
13/09/13 3:15 PM
Ernesto
Que cada quien haga lo que quiera mientras no afecte en algún sentido a otro. En mi opinión, el que quiera masturbarse en su intimidad que lo haga. Es algo que a nadie le debe importar. Que sea "incorrecto" o "correcto" da igual, ya que es algo meramente de la persona en cuestión y no se perjudica a nadie externo con esa acción.
13/09/13 3:34 PM
Lector
Creo que tuvo usted simplemente mala suerte, granada, y estoy seguro de que en aquel caso una golondrina no hizo verano. La prueba es que a usted misma la dolorosa experiencia no le desanimó de volver a reconciliarse con el Señor a través de este fabuloso sacramento.
Yo al menos puedo decir sin temor a exagerar que besaría por donde han pisado mis confesores (curas buenos, humanos y piadosos de confesionario parroquial), y que apenas conservo en la memoria alguna experiencia aislada como la suya que en nada me condicionó, gracias a Dios, y que hoy no pasa de recuerdo desvaído y sin importancia.
13/09/13 5:48 PM
Luis Fernando
El tema no es lo que un comentarista diga o deje de decir. No voy a admitir más alusiones personales.
13/09/13 5:51 PM
J
Mn. Pedro Trevijano Etcheverria:

Me parece bien estos artículos sobre la doctrina sexual de la Iglesia, pero me parece que hay que profundizar un poco más.

Me remitiría a un esquema siguiente:

- Sagrada Escritura
- Tradición
- Magisterio
- Santos Padres
- Doctores
- Teólogos
- Literatura ortodoxa: místicos, santos...
- Antropología católica
- Demonología, posesión y exorcismo
13/09/13 5:56 PM
Jaume
el agua siempre ha sido considerada como el gran elemento litúrgico para purificar a los hombres de sus pecados, desde una remota antigüedad, tanto en el mundo judío como en el pagano. No es posible que con la venida de Cristo esta agua haya perdido su virtud purificadora tan utilizada en la antigüedad; antes al contrario, al ser bendecida en el nombre de Cristo, se convierte, si no en un sacramento, en un sacramental que entraña un poder purificador para las personas, como lo tiene para los animales, los frutos y todas las cosas. Decir esto no es decir nada nuevo. La Iglesia admite y enseña que los pecados veniales se perdonan también con agua bendita. Lo que importa es acabar con el gran obstáculo para que la gente de hoy vuelva a confesarse, la morbosidad que supone remover ciertas faltas en el recinto del confesionario y que pueden ser ocasión de pecado para los propios confesores y los penitentes. Deberían evitarse aquellos escrúpulos, traumas y angustias que algunas personas, hombres y mujeres, han arrastrado innecesariamente desde su juventud (Recuperar la fe en dos dias)
13/09/13 6:59 PM
zirikiador
Al considerar este pecado, creo que es importante no pasar por alto los verbos concretos que emplea el Catecismo: "excitación voluntaria", "uso deliberado", "buscado".

Porque no son lo mismo que "padecer", ni que "sufrir". Algunos de los traumas juveniles citados en los comentarios, o incluso la alusión a las "implacables fuerzas de la naturaleza", se evitarían al distinguir "sentir" y "consentir".

((Esto también lleva a afinar más en la lucha, y en la ayuda al que lucha, pues lo de "sentir" puede estar bastante claro, y lo de "no consentir" puede no estarlo tanto.))

Por otro lado, me parece que la distinción entre pecados de la carne según o contra la naturaleza ha dado lugar a serios equívocos, como pensar que la masturbación o el animalismo es "peor" que el adulterio. Ciertamente lo son desde el punto de vista de la sexualidad. Pero no hay que olvidar que en estos pecados en los que confluyen varias personas también son muy relevantes los aspectos relativos a la "justicia" respecto al otro (violación) o respecto a terceros (adulterio, decisión de aborto posterior, unión sacrílega, etc.).

Por todo esto me parece que, puestos a comparar males con males, hay que considerar la maldad total de cada acción, sin quedarse en una única faceta.
13/09/13 9:26 PM
Ricardo de Argentina
Al considerar este pecado (y en general todos los que admitan parvedad de materia), lo que se observa es una tendencia a poner el acento en las matizaciones antes que en la mera calificación moral que señala la Iglesia. Y por vía de la atenuación cuantitativa (que lleva a la exculpación antes que a la debida inculpación propia del penitente arrepentido) se cae en el peligro de la alteración cualitativa.

"Padre, me masturbé. Tantas veces." Punto.
Ya sabrá el sacerdote manejar la cuestión de las circunstancias, en especial si nos conoce.
Y si para aclarar las cosas agregamos cada tanto una dirección espiritual, tanto mejor.
14/09/13 12:31 PM
Rajmún
Quisiera recordar que la primera versión del Catecismo de la Iglesia Católica, de la que se hicieron varias ediciones (fue número 1 de ventas en España), decía otra cosa. Poco después se modificó, pero la confusión ya estaba creada pues no es probable que quien comprase tan voluminoso libro de 768 pp. volviera a comprarse otro igual al poco tiempo sólo por dos o tres frases que se modificaron. Así pues, quien no estuviera al tanto, cuando consulte su catecismo leerá otra cosa.

La tercera edición que yo tengo dice:
[...] la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que REDUCEN, e incluso ANULAN la culpabilidad moral».

La versión modificada dice:
[...] la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral».

Como se ve, no es lo mismo.
14/09/13 7:10 PM
Juan Mariner
Ernesto, el liberal, y los que piensan como él son los causantes de todos los males del mundo occidental.
14/09/13 9:09 PM
Jaume
Nadie se condena por el pecado de masturbarse, dice san alfonso m ligorio, pero todos los del infierno se masturbaban. Vaya frase. No sé cómo debe entenderse.
Creo que la masturbacion marca la frontera entre el cristiano corriente y mediocre y el que aspira a la perfección, de obligación para los consagrados y de aquí, creo, que se diera tanta gravedad a este pecado.
Los prostentantes no se confiesan y menos por masturbarse. Qué son pues? Gandes pecadores? No.
Un poco se parece a " el que quiera ser perfecto...".
14/09/13 10:01 PM
Roque
Observo que, en este caso, se mantiene cierta ambiguedad, lógica, por otra parte. La pregunta clave, a mi entender, es: "Si una persona, que no ha pecado por otros motivos, se excita por alguna razón y se masturba, por supuesto que sin escándalo público ni haber buscado voluntariamnte esa excitación inicial, ¿puede o no puede comulgar si no se confiesa primero?" Dejar que cada persona, en su íntima conciencia, decida si ha sido o no pecado mortal no sé si es lo correcto pero quizás sea la única solución. Yo lo veo así. Corríjanme si estoy equivocado. Saludos,
14/09/13 10:09 PM
Ernesto
Hola Juan Mariner, si así lo ves tú, está bien, lo respeto. Pero no lo comparto. Lo que veas tú como mal no necesariamente es lo que veo yo. Repito que para mí está mal una acción o algo que dañe a una segunda persona (Véase la famosa frase "El respeto al derecho ajeno es la paz")... Si yo hago algo en mi intimidad y no afecto a nadie, PARA MÍ no hay ningún problema y no está mal, por lo que no me considero causante de los males del mundo.
15/09/13 6:03 PM
Franco
Ernesto, es un grave error pensar que algo no es malo porque no afecta a terceras personas. No importa si eso es su opinion, la doctrina no depende de opiniones personales, eso es relativismo.
15/09/13 8:18 PM
Roque
Hacerse daño a uno mismo, aunque no sea a terceras personas, tambien es pecado. Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. Lesionarnos a propósito o suicidarnos, por ejemplo, es tambien pecado. Nuestros cuerpos no nos pertenecen, son de Dios, Ernesto, saludos.
15/09/13 9:19 PM
Pepito
A mi entender, lo esencial a todo pecado es ser un acto de aprecio o estima tal de uno mismo, de nuestro propio yo, que incurre en el desprecio o desamor a Dios, es decir, en el desprecio consciente y voluntario de lo ordenado por la voluntad divina.

En la masturbación está claro que nos apreciamos a nosotros mismos y despreciamos a Dios, ya que preferimos obtener el momentáneo placer que acompaña a la acción fisiológica sexual, desconectádolo de la finalidad objetiva que la voluntad de Dios le ha dado, que es la procreación,o al menos, de la posibilidad de ella.

En la masturbación se trata de obtener el placer sexual, pero desconectándolo de la finalidad principal ordenada por Dios para el acto sexual.

Por tanto anteponemos nuestra propia voluntad, buscando solitariamente el propio placer, a la voluntad de Dios, que ha ordenado de manera natural que ese placer esté subordinado a la finalidad procreativa y que no sea buscado sólo por sí mismo.

Por tanto en la masturbación apreciamos o valoramos más nuestra propia voluntad de obtener el placer, en este caso el sexual, que la voluntad de Dios, y por tanto nos amamos a nosotros mismos de una manera tal que incurrimos en el desprecio de Dios o de su divina voluntad.
15/09/13 11:07 PM
Francisco Javier
Me parece muy interesante el comentario de Rajmun.

Es que no es lo mismo para nada "Minimizar" que "Anular".


Puede haber dos casos graves:

- El Pecador cuando lee "Anular" lee para sí: "Puedo seguir haciéndolo" o "No pasa nada con lo que hago. No estoy preparado para la perfección".

- El Pecador cuando lee "Minimizar" siente culpabilidad e inseguridad ante su falta y no es capaz de pensar en otra cosa. No ve más allá de su pecado y se obsesiona con él. "¿Estaré en Pecado Mortal merecedor del infierno o no?" Y al final cae en una especie de desesperación crónica que es la que llevó a gente como Lutero a inventar la Doctrina de la Sola Fe.


Por eso, es muy necesaria la formación de los Confesores. Porque el catecismo está muy bien, pero los Confesores deben ser santos, para que cuando lleguen los fieles... reconozcan a cada alma y les den la Medicina Sacramental con los consejos adecuados.

Oremos para que sea así, pues los malos confesores arruinan a las almas: los muy duros, las arrasan y los muy blandos las envenenan.

Confesores, con el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo.
16/09/13 9:17 PM
Fran
Más para "asustada". Agárrate y no te caigas.
"Por razón de la lujuria, que cada uno tenga su mujer"(1Cor 7,2)
"La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido"(1Cor 7,4)
"Si los solteros no se contienen, que se casen (1Cor 7,9). ¿Qué tal?
17/09/13 7:21 PM
Sonia S
Hola,

Tan terrible me ha parecido ese versiculo Corintios 7-4 que me ha levantado sospechas. Si fuera asi tal como lo presentas, Fran, SOLO este versiculo bastaria para no convertirme JAMAS.

Luego he buscado referencias, Corintios 7-4, completo, es este:

"La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer."

Aunque me sigue pareciendo muy mal lo del "debito matrimonial" (dicho asi, casi 'formalizado' no lo habia escuchado ni leido nunca) por lo menos la Biblia exige reciprocidad.
17/09/13 9:53 PM
Asustadísima
¿Qué tal? Pues que de sobra conozco la Escritura y el Magisterio. Lo que asusta es cómo lo interpretan por aquí .

Si Fran lo interpreta del mismo modo que otro comentarista habitual de estos temas, es para salir huyendo de un posible matrimonio con uno que, diciéndose católico, interprete las cosas de esa manera brutal.
17/09/13 10:01 PM
Ricardo de Argentina
¡Pero Fran, la has dejado "Aterrorizada"! ;)

La tal "Asustada" plantea los tópicos básicos del feminismo, que es tan enemigo del Orden Natural como del Génesis.
17/09/13 10:43 PM

Esta noticia no admite comentarios.